Un compromiso vital. José Monleón

EDITORIAL de la revista PRIMER ACTO 345
Un compromiso vital, por José Monleón

El concepto mismo de sociedad exige el carácter “asociable” de sus miembros, cosa que, no sólo no sucede, sino que parece importar poco a buena parte de sus gerentes. Cierto que la situación no es la misma en todos los lugares, pero una de las características de la edad moderna ha sido el creciente desarrollo de la comunicación, y, con ello, la más generalizada percepción del planeta, a menudo perturbadora de los principios sociales, económicos y religiosos secularmente establecidos en muy diversas realidades condicionadas por su historia, su posición geográfica y su mayor o menor riqueza.

Este Encuentro Planetario, todavía incipiente y quizá el signo más importante de nuestro tiempo, ha generado una serie de conflictos, ya integrados y vividos por cada sociedad a su manera, que se han traducido en la creación de un discurso político que incluye la aspiración a un nuevo Derecho Internacional tras las dos última Guerras Mundiales -y quizá las dos primeras Guerras Ideológicas planetarias- y la invención y uso del armamento nuclear. Factores que también afectan, por supuesto, a los pueblos más débiles y arrinconados, obligados a soportar durante siglos a tiranos y colonizadores, y, ahora, a quienes les niegan a muerte el derecho a la emigración, que es una parte de la evolución tecnológica.

Las respuestas, si nos atenemos al enunciado de las llamadas un día ideologías, hoy a menudo degradadas en ideolatrías, son muchas, pero quizá lo más relevante de nuestro tiempo sea la existencia de un enfrentamiento que va mucho más allá de las guerras nacionales o de la lucha de clases, enmarcada desde hace un siglo en el capitalismo, entre quienes conciben la sociedad como un campo de batalla por el poder, y quienes piensan que sólo la Justicia podrá salvarnos de la violencia permanente o quizá de la destrucción nuclear de las civilizaciones.

Cierto que unos ponen cuchillos disuasorios en los muros fronterizos o sostienen que la paz exige el silencio de los vasallos, pero, paralelamente, crece un pensamiento colectivo que sobrepasa la protesta, tradicionalmente reprimible, y exige el rescate del término política, referido al interés de la ciudadanía.

A esa demanda, dentro de los límites de una publicación teatral, responde buena parte de la historia de Primer Acto, y muy nítidamente el presente número, abierto a los caminos de la justicia social y de la convivencia. Unos hablan, como hizo el Presidente Bush, del aumento de la policía, en número y contundencia, para garantizar la seguridad pública, otros del terrorismo para imponer su revolución, y otros ponen rostros y voz a las víctimas y reclaman la solidaridad política, económica y cultural.

Salinas habló del derecho al desacuerdo y José Ricardo Morales del derecho al disenso. Los dos nos hablan en definitiva del derecho a pensar libremente y, por tanto, a manifestarse pacíficamente dentro de un sistema político que lo garantice. ¿O acaso las constituciones refrendadas por toda la sociedad y el funcionamiento de los órganos democráticos no definen la práctica política para conseguirlo?

En el presente número hay voces teatrales de muy distinta procedencia. Todas responden, sin embargo, a la necesidad de evidenciar logros y carencias en la articulación de nuestra diversidad, vinculado el alcance social de su trabajo con su compromiso vital. Actores, actrices, autoras, autores, directores de escena, traductores, ensayistas, críticos, periodistas, aterrados, desterrados, españoles, latinoamericanos, José Ricardo Morales, a quien homenajeamos como representante de nuestros autores exiliados en el 39, José Sanchis Sinisterra, uno de los grandes desde los años del franquismo al frente hoy del NTF, el director del ejemplar Centro Dramático Nacional, el secretario general de la ADE, la directora del Laboratorio Teatral William Layton, los rebelados de Avignon, las mujeres que no pudieron seguir investigando tras el fin de la Segunda República, los más jóvenes, los de mañana por la mañana…. todo un mundo que se mueve y quizá es, cargado de preguntas, una parte importante del programa que necesita nuestra Educación Democrática.

- Primer Acto 345 -

Primer Acto

Primer Acto. 358
Primer Acto. 358

Textos Teatrales

  • Itsi Bitsi”, Iben Nagel Ramussen (Odin Teatret). Primer Acto, 346 (enero-junio 2014): 102-109
  • “La selva es joven y está llena de vida”, Rodrigo García. Primer Acto, 346 (enero-junio 2014): 174-193
  • “Linfojobs”, María Velasco. Primer Acto, 347 (julio-diciembre 2014): 47-54
  • “La araña del cerebro”, Nieves Rodríguez Rodríguez. V Premio Jesús Domínguez. Primer Acto, 347 (julio-diciembre 2014): 116-153
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