PEPE MONLEÓN

EDITORIAL de la revista PRIMER ACTO 351
PEPE MONLEÓN, por Ángela Monleón

Quiero, y sé que comparto voluntades con todos los que hacemos Primer Acto, que este número empiece con una cita imprescindible. Ya sabéis, hay quien dice que José Monleón se ha ido, pero las gentes de teatro sabemos que eso no es cierto, no del todo. Como los brujos podemos imaginar los espacios y los tiempos según queramos, según necesitemos…

En el mismo mes de julio sé planteó que este número que ahora tenéis entre las manos se dedicara a Pepe. No quise. No hubiera podido. Hacía falta un poco de tiempo, de aire, de distancia, para hacer de ese especial un cuaderno de viaje, que nombre, que fije en la memoria, que se llene de preguntas y de latidos, de vida y de teatro, de lucidez y de compromiso, de buena rabia y de mucho futuro… Porque Pepe deja miles de palabras, tareas pendientes, peleas hermosas por las que seguir batallando. Hermosas y urgentes. “La vida es un hombre que pasa en bicicleta”, me advertía hace unos meses. Cuántas cosas todavía por hacer, por escribir, por escuchar….

Así que aquí estamos, empeñados en habitar ausencias y en llenaros y llenarnos de voces. De luces. De flores. Pongo en mi boca palabras robadas a muchos de los que escriben en este 351. Y sigo robando… Pepe se pasea por este número, como una luciérnaga, iluminando naufragios, posándose junto a las que sobrevuelan Moje holka, moje holka, recordándonos su Federico, desplegando alas por los casi 60 años de historia de Primer Acto, esperando siempre en la impaciencia ese número primero de 2017 que pensamos dedicarle.

En los últimos tiempos, él era el primero en tocar la revista, calentita como el pan, recién salida de la imprenta. Feliz. Contra viento y marea, ahí estábamos, ahí estamos, número a número. Primer Acto seguía, seguimos, gracias a la voluntad y el empeño de todos los que han escrito, escriben, sus páginas. De todos los que las leían, las leen. Brillo en los ojos. La memoria, una sustancia, que nos construye, que nos sostiene, que altera las conjugaciones y descoloca los pretéritos.

Este número propone, como siempre, muchos viajes. Empieza con una colección de naufragios; le sigue Moje holka, moje holka, de Amaranta Osorio e Itziar Pascual, hermoso texto ganador del Premio Jesús Domínguez. Luego llega La voz de Federico, una monografía que incluye, junto a los distintos artículos, dos obras nacidas de su escucha: Lorcas, de Guillermo Heras y Lorca al vacio, de María Velasco. Y un rescate, un acercamiento a Saramago como autor teatral. Muchas páginas también para el teatro gallego, para saber que está pasando con sus creadores, con sus compañías. Colombia, la paz difícil, la paz posible. Otro capítulo, Escenarios, pleno de miradas: los 40 años del Lliure, los Incendios, de Wajdi Mouawad, el Laberinto de Max Aub, la cita alicantina con nuestra dramaturgia contemporánea y más, mucho más que recorrer. 304 páginas para leer sin prisas, Para buscar compañía. Que no estamos solos. Que no.

Escribo estas líneas de madrugada. Llueve. Madrid no suena. Me voy al mar, así, de repente, porque quiero. Me escapo al Mediterráneo, a su orilla, a la infancia. Respiro y aguardo.

Seguimos.

- Sumario Primer Acto 351 -

Primer Acto

Primer Acto. 351
Primer Acto. 351

Textos Teatrales

  • Itsi Bitsi”, Iben Nagel Ramussen (Odin Teatret). Primer Acto, 346 (enero-junio 2014): 102-109
  • “La selva es joven y está llena de vida”, Rodrigo García. Primer Acto, 346 (enero-junio 2014): 174-193
  • “Linfojobs”, María Velasco. Primer Acto, 347 (julio-diciembre 2014): 47-54
  • “La araña del cerebro”, Nieves Rodríguez Rodríguez. V Premio Jesús Domínguez. Primer Acto, 347 (julio-diciembre 2014): 116-153
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